Edward Furlong Al bueno de Eddie le conocimos en la segunda parte de Terminator. Después, siendo el hermano (de amigos poco ejemplares) de Edward Norton en American History X.
No es que fuera el más bello del reino, no señor, pero su aquel tenía. Melenita, cara de pillo y mirada de "soy el más malo del lugar, chicas"... todo lo necesario para volver loco al personal que, con los años, acabó perdiéndose.Ahora es más conocido por sus locuras que por sus trabajos.
Hombre de cine de clase B y otros títulos que fueron directamente al videoclub (algunos ni eso), Furlong no es ni por asomo el terror de las nenas que era antes.
Alcohol, drogas y otras sustancias más que perjudiciales para la salud han hecho que él sea uno de los galanes de antes que, ahora, está realmente mal.
Johnny Depp:
Johnny Depp:
Johnny Depp: Que levante la mano aquella que no haya visto más de 100 veces Don Juan Demarco tan sólo para irse a la cama con el recuerdo de Depp en versión latin lover.
Aquellas que, además, ni se enteraron de qué iba la película de Quién ama Gilbert Grape porque, tan sólo, tenían ojitos para el joven de melena ondulada con la cara del Johnny Depp de los 90.Son muchas las voces que piden (a gritos) que les devuelvan el Depp de antes.
Que no el Johnny actor, que este sigue en plena forma firmando papeles de 10, sino el de los ojos rasgados, la melena ligeramente despeinada y la cara de haber roto todos los platos de la vajilla y, aún así, seguir siendo el yerno que toda madre quisiera tener.
Brendan Fraser
Brendan Fraser-. George de la Jungla era una versión de Tarzán pero alocada. De los que salvaban damiselas en apuros mientras recorrían la jungla de liana en liana.
Pero eran años pasados donde Brendan Fraser era uno de los hombres cuyos abdominales movían el mundo.Los ojos, al menos, de aquellas que se tragaron la película aunque esta no fuera de su estilo y, digámoslo así, más bien tirando a malilla.
Pero daba igual porque Brendan era guapo a rabiar y, su cuerpo, enamoraba a todas. Pero los años han pasado y, su melena, es distinta. Menos pelo, cara de espantado que dirían nuestras abuelas y un intento (fallido) de encontrar su lugar en el nuevo cine de Hollywood.
Jean Claude Van Damme:
No hablaremos de la capacidad de Van Damme para dar mamporros y destrozar ambientes por un cabreo, nos referimos a su físico actual.
Él sigue siendo uno de los abanderados de donde hay músculo, hay alegría. Pero ni por esas.
Ahora el actor belga tiene 52 años y, como su amigo Rourke, es un cliente VIP en algunos centros de belleza en los que hacen que los pómulos, los labios y hasta las arruguillas de la zona superior del labio desaparezcan a golpe de pinchazo (bueno, los labios y los pómulos no, que estos crecen).
Y es por ello que el paso del tiempo ha hecho que él sea uno de los incluidos en la lista de galanes de los 90 que, ahora, están de pena.




esta bueno sigan adelante,,,
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