En Niza, el terror vuelve a golpear a Francia, objetivo prioritario del yihadismo. Decenas de personas —84, según el último balance provisional del Gobierno francés— han muerto atropelladas por un camión lanzado contra una multitud durante los festejos del 14 de julio, fiesta nacional francesa, en el Paseo de los Ingleses de Niza. En una comparecencia esta madrugada, el presidente francés, François Hollande, ha señalado que "no se puede negar el carácter terrorista del ataque".
El vehículo atropelló a gran velocidad y a lo largo de casi dos kilómetros a grupos de congregados para ver los fuegos artificiales, según la fiscalía, dejando un reguero de muerte y de escenas de pánico a su paso. El conductor fue abatido por disparos de la policía, ha informado el Ministerio del Interior.
La fecha elegida para el ataque es muy significativa: la fiesta nacional es una demostración de unidad en torno a las fuerzas armadas, hoy implicadas en los frentes de Oriente Próximo y África para combatir a los yihadistas. La primera alerta de que se trataba de un atentado la ha lanzado el presidente del Consejo Regional de la región de Niza, Provence-Alpes-Côte d'Azur, Christian Estrosi, en Twitter.


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